Libro I · Crónicas de Cal y Sombras de Cartagena
Cartagena brilla al sol…
pero bajo la cal, la ciudad recuerda.
La Mulata del Barco de Cal inaugura una serie de terror psicológico y memoria histórica ambientada en Cartagena de Indias, donde el miedo no irrumpe: se filtra.
Esta historia nace de una idea simple y persistente: el agua recuerda lo que la ciudad intenta olvidar.
Bajo patios encalados, hoteles restaurados y muros turísticos, Cartagena guarda cementerios, fosas comunes y nombres borrados. Niños enterrados sin bautizar. Rituales negados. Archivos incompletos.
Aquí el terror no tiene colmillos ni gritos. Vive en la humedad que aparece a las tres de la mañana. En el piso que suda donde no debería. En lo que fue cubierto de blanco para que nadie pregunte.
Ingeniera estructural. Lógica, metódica. Llega a Getsemaní para evaluar una obra y termina enfrentando un patio que no obedece las leyes físicas.
Arqueólogo guajiro. Conoce de huesos, estratos y silencios. Sabe que con los muertos no se negocia.
Periodista de investigación. Especialista en archivos, testimonios incompletos y silencios incómodos. Descubre que Cartagena no solo esconde su pasado: lo protege.
Sacerdote de la Trinidad. Testigo de entierros sin nombre y patios saturados. Mediador entre los vivos, los muertos y lo que no termina de irse.
Mulata real e histórica, juzgada por la Inquisición. Curandera, lavandera, mujer del agua. Fantasma y memoria persistente.
Esta no es una historia de sustos rápidos. Es una historia que se queda.